La información vive repartida
Un mismo trabajo, entre email, Excel, carpetas compartidas y dos herramientas más.
Información dispersaDe varios sitios a uno
Miramos cómo trabaja tu equipo hoy, quitamos los pasos que sobran y conectamos las herramientas que ya usas. Automatizamos lo repetitivo, con IA donde aporta y con pequeñas herramientas a medida cuando hacen falta.
Desde que entra un trabajo hasta que se entrega y se factura, sin perseguir información.
Desde 900 € · Precio cerrado · Por fases · Con lo que ya usas
Ocho cosas que se repiten en casi todas las empresas que vemos. Desliza: seguro que reconoces alguna.
Un mismo trabajo, entre email, Excel, carpetas compartidas y dos herramientas más.
Información dispersaAlguien los copia de un sistema a otro, varias veces al día.
Doble capturaEsperan a alguien, y nadie se entera hasta que el cliente llama.
Sin visibilidadLos responsables lo preguntan constantemente, caso por caso.
Seguimiento manualAl cliente, al técnico o a una carpeta compartida.
DocumentosSe monta copiando y pegando desde tres sitios. Cada semana.
ReportingTrabajos que tardan semanas en llegar a facturación. Algunos no llegan.
CobroNi por persona, ni cuánto trabajo más se puede aceptar.
CapacidadNada de esto es culpa de nadie. Es lo normal cuando una empresa crece más rápido que sus herramientas. Pero cuesta tiempo, cuesta errores, y te hace depender de que nadie falte a la vez
Hoy las solicitudes entran por un sitio, el estado está en otro, los documentos en un tercero y la factura sale cuando alguien se acuerda. Conectamos lo que ya usas en vez de sustituirlo todo.
El trabajo administrativo y repetitivo deja de recaer en las personas.
Entras y ves, de un vistazo, qué necesita tu atención de verdad.
Registrar la solicitud, asignarla, actualizar el estado, reclamar el documento que falta, preparar el informe, marcar el trabajo como facturable: nada de eso depende ya de que alguien se acuerde.
Las decisiones siguen siendo tuyas. Lo que cambia es que nadie tiene que perseguir información para tomarlas.
Cuatro ejemplos de los que más vemos. La misma lógica sirve para ventas, personas, agenda o normativa.
Estos cuatro son los que más vemos, no una lista cerrada. El criterio es siempre el mismo: miramos cómo circula el trabajo hoy, quitamos los pasos manuales y dejamos que avance solo.
Te decimos si merece la pena automatizarlo antes de proponerte nada.
Ilustrativo
En cualquier nivel puedes añadir
Conectamos CRM, correo, Google Workspace, Microsoft 365 y cualquier sistema con API, para que cada dato se escriba una sola vez.
Chatbots internos, clasificación de correos, análisis de documentos y búsqueda de información. Siempre con una persona que revisa lo importante.
Presupuestos, contratos, facturas, informes y actas generados a partir de los datos que ya tienes, sin teclearlos otra vez.
Antes de construir nada, decidimos qué merece la pena automatizar: lo que de verdad ahorra tiempo o evita errores.
Entra un trabajo, hay que clasificarlo, asignarlo, seguirlo, documentarlo, cerrarlo y facturarlo. Cambia el nombre (expediente, caso, proyecto, encargo), pero el recorrido es el mismo en un despacho de abogados, una asesoría, una agencia, una ingeniería o una empresa de mantenimiento.
Cinco pasos, siempre los mismos. Empiezan por entender cómo trabaja tu equipo hoy y terminan midiendo qué ha cambiado.
Nos sentamos con quien hace el trabajo y seguimos un proceso real de principio a fin. Calculamos cuánto tiempo y dinero se va hoy, para saber si merece la pena.
Marcamos los puntos donde se copia, se espera, se pregunta o se rehace.
Quitamos pasos que no aportan antes de automatizar nada. Automatizar un proceso malo solo lo hace más rápido.
Conectamos las herramientas que ya usas (Google Workspace, Microsoft 365, tu CRM), automatizamos las tareas manuales y añadimos IA donde aporta valor. Sin plantillas: cada solución se diseña para tu forma de trabajar.
Comparamos con el punto de partida: horas recuperadas, plazos y trabajos que ya no se atascan.
He visto los mismos problemas en empresas de sectores muy distintos: mismo Excel, mismos emails, los mismos datos copiados de un sitio a otro... y las mismas horas perdidas. Por eso creé Rocapia, para aplicar esa experiencia de forma directa: procesos más ágiles, costes más bajos y tiempo libre para centrarte en hacer crecer tu negocio, o simplemente en tus hobbies y en estar con tu familia.
Más de siete años mejorando procesos y operaciones en Minsait, EY y KPMG me enseñaron a evitar los proyectos eternos. Soy emprendedor por carácter, marido y padre por vocación. La misma curiosidad que me lleva a aprender cada día es la que pongo al servicio de cada proyecto. Trabajarás directamente conmigo, desde el análisis hasta la puesta en marcha.
Cuando en esta web hablo en plural, hablo de Rocapia: yo ahora mismo, y las personas que se sumen cuando el proyecto lo pida.
En una primera conversación vemos cómo trabajas hoy, cuánto trabajo manual podría desaparecer y si merece la pena arreglarlo ahora.
30 minutos · Sin compromiso · Te decimos con sinceridad si merece la pena
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